jueves, 18 de octubre de 2012

Filosofía Práctica: Combatiendo la seguridad y el confort.






"Un barco atracado en un puerto está seguro, pero no es la finalidad para la que fue construido" 
William Shedd

"La vida siempre te da dos opciones: la cómoda y la difícil. Cuando dudes elige siempre la difícil, porque así siempre estarás seguro de que no ha sido la comodidad la que ha elegido por ti"
Adolfo Suárez 

"Solo cuando perdemos todo, somos capaces de lo que sea"
Tyler Durden, Fight Club

 La estabilidad y la comodidad son metas muy buscadas en la sociedad. En tiempos del medievo era razones válidas. Podías morir al siguiente día si una tribu nómada invadía tu pueblo y mataba a toda tu familia. La muerte era una posibilidad más cercana en el pasado. No importaba la edad o la condición social. Buscar la seguridad traía felicidad a los habitantes de un pueblo. 

Hoy en día, la comodidad y la seguridad están a la vuelta de la esquina. Vivir en ciudades nos ha proporcionado todas las comodidades que nadie hubiera soñado hace 100 años. Podemos controlar la temperatura dentro de nuestra casa, prolongar la duración de nuestros alimentos y la comunicación con casi cualquier persona, aunque se encuentre a millones de kilómetros de distancia. La comodidad ha pasado de ser un valor anhelado a una silenciosa droga moderna. 

¿Que tanto afecta nuestra vida que tengamos todo a la mano?

Supongamos que nos vamos a un cerro a vivir por una semana. En menos de un día empezaríamos a reconocer las ventajas que nos ha dejado el vivir cómodamente en nuestro hogar moderno. Veríamos que nuestros pies no son lo suficientemente fuertes para caminar durante largas jornadas. Mucho menos que se pueda hacer una caminata de menos de diez metros descalzos. Puede que el calor constante del sol nos sofoque y la suavidad de nuestro sillón de la sala empiece a ser un anhelo. Ni que decir cuando la noche caiga, y la necesidad de encontrar el calor constante nos quite el sueño que se desarrolla perfectamente en nuestras camas citadinas.

Contrario a la creencia popular, la búsqueda del confort y la seguridad pueden menguar nuestras capacidades humanas. Teniendo todo lo que necesitamos perdemos el ejercicio del "pensar para sobrevivir" que ayudó a permanencia humana en la tierra y la superación de obstáculos que otros mamíferos no pudieron lograr. Un hombre se vuelve más inteligente, fuerte, y agresivo cuando se encuentra constantemente en la inestabilidad. 

Eso nos hace pensar que hemos pasado a un estado como sociedad que valora mucho sus comodidades, aunque la adicción excesiva lo deje a merced de quienes siguen desarrollando sus habilidades básicas. Esto incluye la fuerza bruta, la personalidad agresiva, la defensa personal y el arte de la guerra en general. Dejar nuestra comodidades de vez en cuando no solo equilibraria la balanza, sino que también nos podría poner en ventaja frente a otros. 




 Poniendo en práctica la inestabilidad y la inseguridad


Aprender a estar constantemente en inestabilidad puede ser todo un reto dentro de un mundo de comodidades y lujos a la mano. Cosas como el azúcar, que antes solo era disfrutado por temporadas, ahora esta al alcance de cualquier persona. Siendo el azúcar tan agradable al paladar es un adicción más de la vida moderna. Eliminarla de la dieta es un primer ejercicio para poner en práctica la inestabilidad y la inseguridad.  Después podemos ir escalando a otros niveles:


1. Nivel básico

Todos nos encontramos en diferentes niveles de comodidad dependiendo del nivel socioeconómico y el capital humano y cultural que tengamos. Empezar a salirnos de un estado de comodidad puede ser tan difícil como dejar el tabaco o el alcohol. Además hay que detectar que nos esta causando más daño. Por ejemplo, si somos débiles físicamente, necesitamos salir del estado de atrofia muscular haciendo ejercicio. Los primeros ejercicios que yo considero básicos para dejar la zona de confort es eliminar todo aquello que nos causa placer instantáneo y debilidad o conformismo a largo plazo. Esto puede ser un comida sin valor nutricional pero con un alto contenido hedonista. Gran parte de lo que tenemos en la alacena no es esencial para nuestra supervivencia. Mucho de la alacena solo sirve para engordar y hacernos más débiles. 

El transporte también puede ser una forma de evitar el uso de nuestro cuerpo. Usar la bicicleta o caminar pueden ser buenas formas de eliminar nuestra zona de confort de un día para otro. 

2. Nivel intermedio

En este nivel se puede categorizar otros actos de confort que tienen más tiempo de arraigo en nuestas vidas. Estos pueden ser relaciones personales, trabajos, actitudes, vicios, y atrofias mentales (como ver televisión). No se pueden sacar de raíz tan fácilmente. Es necesario empezar con una cosa a la vez. Si tiene un amigo que lo rebaja cada que lo ve, deje de hablarle. Si tiene una pareja que le causa más disgustos que compañía, cortéla. Si llega a su casa y siempre prende la tele, deje de hacerlo y opte por alguna actividad física o mental. Sino le gusta su trabajo, renuncie y busque otro. 

En esta etapa intermedia ya deberá tener algún nivel para enfrentarse a la incomodidad. Caminar al trabajo ya no le parecerá un martirio, dejar de comer azúcar le será fácil y apagar la tele no le causará molestias. Tal vez dejar de hablarle a un "amigo" será un reto más difícil pero superable. En este punto ya puede identificar que clase de confort le hace daño, cual debe moderar y cual puede tomarlo como una recompensa tras haber completado al algún esfuerzo.

3. Nivel Avanzado

Existen situaciones de confort y seguridad de las que muy difícilmente nos deshacemos. El ingreso constante, el calor personal y casero, la compañía social, y la satisfacción del hambre entre otros. El dolor es también algo que evitamos constantemente. Para empezar el nivel avanzado para combatir la seguridad y el confort debemos hacer un acto fuera totalmente de lo cotidiano y desprendernos de alguna de las cosas mencionadas anteriormente. Salir de campamento y tratar de sobrevivir con tan solo lo esencial puede ser un enorme reto.

Puede intentar muchas cosas que los survivalist realizan pensando en el colapso de la civilización. Generar agua potable, encontrar alimento en lugares inhóspitos y pasar hambre, frío y dolor constante son los últimos límites que podemos encontrar para salir de la peligrosa zona de confort moderna. En la misma civilización puede ponerse retos modernos como endeudarse al límite en pos de generar mayores ingresos, renunciar al salario o ganar el sustento a tráves de nuestros hobbies. Todo aquello que requiera el uso de la inteligencia, presión por parte de algo o alguien puede desarrollar nuestro potencial y evitar el estancamiento.

Contraparte


Al igual que la naturaleza, el equilibrio es también bueno. Ponernos retos de inestabilidad y anticonfort son buenos por un simple motivo... podemos dejarlos cuando queramos. A diferencia de muchas personas que se encuentran siempre en estado no por elección sino por que cayeron sin querer en él. El stress puede ser bueno si tenemos el poder para detenerlo.

Detengase de vez en cuando en un bello oasis a descansar, a recuperarse y comer tranquilamente. Pero no se quede ahí, la belleza del peligro y el peligro de la belleza se encuentran afuera y como buenos viajeros y guerreros, hay que irlo a buscarlo.




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