viernes, 25 de febrero de 2011

Amor Romántico Vs Amor Confluente


En una vieja casona de la ciudad de Verona, Italia se encuentra una de las parejas más famosas de la historia. Por azahares del destino han presenciado un final distinto al que todo mundo conoce. La muerte no les abrió la puerta a esta pareja y su amor pudo ser consumado sin la interferencia de los Capuleto o los Montesco. Sin embargo, ni Romeo o Julieta esperaban una traición del destino al llegarles la carga de la vida cotidiana y la larga carrera de soportarse el uno al otro día tras día. 

Ephraim Kishon escribió Oh Julieta! en 1972 tratando de imaginarse que habría pasado si esta famosa pareja no hubiera muerto. Kishon se imagina un Romeo panzón y una Julieta harta de la presencia de su marido. La perfección de su amor se habría esfumado con el paso de los años para terminar convirtiéndose en una de las tantas parejas en el mundo que quizás se aman pero más que nada, se soportan. La vida en matrimonio es una larga carrera de aguante y no se compara en nada a una época fugaz de pasión en un noviazgo. El amor se somete a grandes pruebas a largo plazo. Romeo y Julieta entran en el arquetipo del amor romántico gracias a que su historia tiene un principio y un fin. Aunque en la vida real se juega con otras cartas.

Pongamos un ejemplo más moderno. El año pasado tuve la oportunidad de ver el filme  Blue Valentine con Michelle Williams y Ryan Gosling. La historia trata de una mujer de la clase media que aspira a convertirse en doctora mientras que vive una relación con un obrero cuya única pasión en la vida es ella. En sus años de estudiante aspira un futuro brillante y encontrarse con la pareja ideal. Sin embargo al paso del tiempo se embaraza de su novio y al no poder con el aborto decide casarse, formar una familia e indirectamente tirar parte de sus sueños a la basura. Aunque ama a su esposo al principio, poco a poco se da cuenta que la insatisfacción por su vida va consumiendo sus esperanzas y terminan reflejándose en una relación  post-mortem durante todo el filme. Retrata la vida de una pareja común con una mirada telescópica de su día a día que no parece tan linda de cerca. En un dialogo de la película se escucha a la chica decirle a su esposo “Es que yo ya no tengo nada adentro para darte

Anthony Giddens, escribió en su texto La transformación de la Intimidad la forma en que las relaciones de pareja se han modificado en poco tiempo. La enorme cantidad de divorcios que se dan en todo el mundo refleja un problema de comprensión acerca de cómo deben darse las relaciones de pareja correctamente. Y es que la cultura actual nos enseña mediante los medios masivos la forma considerada de romanticismo socialmente aceptable. Los cánones implícitos de esta es la falta de completitud sin la persona amada, la declaración eterna de amor por la otra persona, la fidelidad sexual y emocional hacia una sola persona. Giddens se opone a estas ideas del amor romántico creando una categoría de contraparte llamada amor confluente. En esta nueva forma de amor se cambian los principios del amor romántico al eliminar la monogamia y dar prioridad a lo sexual. Y de enorme importancia también establece un tiempo delimitado para todas las relaciones, creándose un principio y un final. El matrimonio tradicional sufriría de enormes cambios si se adoptara esta postura por la sociedad. Casarse podría modificar el principio de legitimación del amor y dar paso su antigua función, formar lazos sociales que beneficien a dos familias en diversas formas.
La sexualidad sería más abierta y aceptada por las mujeres que reciben un golpe social si se les descubre más de una pareja sexual en su vida. Los hombres podrían entender mejor sus deseos físicos y dejarlos de mezclar con los emocionales, pues en sociedades como México la prueba de amor es un claro ejemplo de las estrategias equivocadas que usan para satisfacer sus deseos sexuales. Y para la pareja en sí, comprender su relación por etapas de principio y fin les daría menos sufrimiento y frustración por sentir que para la otra persona llega un punto en donde no hay nada que ofrecerle

¿Qué posibilidades hay para el amor en el futuro? Hoy tenemos una cultura apegada a los principios morales que marcan las religiones locales. Además de una fuerte enseñanza social del amor romántico en los medios. El amor confluente puede ser una propuesta interesante del sociólogo Giddens para resolver una enfermedad social y proponer una nueva forma de vida emocional más sana y una sociedad más estable.

4 comentarios:

Mina dijo...

Sí!!!! viva el sexo!!!!! el sexo es vida!!! jaja :P buen post.

cedamott dijo...

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amor y chistes dijo...

que bueno que el amor existe

Sara Buján Ibañez dijo...

Es curioso, he llegado a esta misma conclusión por mi propia experiencia personal. Sólo me faltaba el nombre.