jueves, 28 de agosto de 2008

El indeterminismo y la vida




Tu destino ya está marcado. Todo lo que te pase fue determinado por un ente externo que se le ocurrió como diseñar tu destino para su simple complacencia. Naces en donde debes nacer, con los padres que debes tener, con los amigos que tienes que conocer, con la mujer que tienes que tener, con la muerte que debiste tener…

¿Te he alegrado el día?

Espero que no, porque la intención era todo lo contrario. Y es que nuestra cultura está fuertemente influenciada por estos dictámenes deterministas que surgen de la historia de occidente. Es muy común observar en la calle a la gente que dice “Lo que Dios quiera“, o “Esperemos en Dios“, o “Le tenía que pasar…”

La gente en la actualidad puede estar fuertemente consciente del poder de la lógica y la razón, y aún así le conceden a la vida, un cierto grado de misticismo determinista. Nadie en su niñez se pregunta o cuestiona a los demás el porqué tiene esa vida, porque tiene esos padres, esos amigos, esos juguetes. No es sino hasta cuando observamos que hay otros niños con diferentes formas de vida, hasta que se nos da el gusanito de preguntarnos si podríamos ser diferentes.

¿Cuantos de nosotros nos creamos un mundo ficticio en nuestra niñez? Pasamos horas imaginando que éramos distintas personas y que tenemos atributos físicos distintos. Cuantos no fuimos héroes de nuestras propias aventuras y nuestros propios amigos fieles acompañándonos siempre. En esa época no nos preguntamos porque nos gustaba tanto crear ficción. Nunca lo pusimos a discusión, simplemente se nos hacia maravilloso y lo hacíamos. Hoy es una buena ocasión para preguntarnos cuales son las razones y efectos positivos para nuestra vida actual.

“La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño.” Nietzsche

Uno de los motivos principales por los cuales era divertido crear nuestros mundos, era que nosotros éramos los CREADORES, nosotros decidíamos la aventura, los enemigos, los aliados, la fecha, las cosas permitidas, y nuestro propio destino. Al terminar de jugar, habíamos hecho cosas tan grandiosas que nos regocijábamos de estar con vida. Y cuando regresábamos a la realidad, mezclábamos la realidad con la ficción de nuevo. “A jugar con el cereal, a jugar con los lápices, a jugar con las piedras…“, el mundo de la realidad se moldea a nuestro antojo. El determinismo de nuestra vida, simplemente no existía en nuestro mundo ficticio.
¿Cuándo cambio esto?

Los factores que hicieron que este poder infantil desapareciera, pueden ser múltiples. Y a todos nos pudieron haber ocurrido a diferentes edades. Empezábamos a escuchar de adultos, “mira, ya está madurando“, o el “ya estás creciendo“; empezaba a chocar nuestro mundo ficticio. Los adultos te repetían constantemente “Deja de jugar, ya estás grande“, y en tu inconsciente oías “mi poder no es tan grande como antes“, o quizás “hay gente con más poder que yo“. Y comenzabas a pelear con la realidad, porque te hacían ver que el mundo no se moldeaba como tu querías. Y cada vez que crecías, tus deseos y aspiraciones cambiaban y chocaban constantemente. ¿Te acuerdas de las primeras relaciones con chicas? ¿Cuantas veces no pensabas que aquella mujer era la que estaba designada para ti? ¿Qué paso cuando la realidad te demostraba lo contrario a fuerza de golpes cotidianos?

Y entonces los juegos se fueron yendo al mundo que los adultos le asignaban,.. el cine, los videojuegos, los juguetes, las novelas… y tu comenzabas a madurar y dejar de jugar. Ahora asimilabas las cosas que pasaban en lugar de cambiarlas como en tu infancia. El cereal era el cereal, los lápices para escribir, y las piedras, simples piedras. ¡Eres un adulto realizado!.
El cambio de idea

¿¿Qué tal si un día decides que tu vida puede ser jugada nuevamente? ¿Qué tal si un día experimentas con la idea de hacer de la vida una enorme juguetería en donde tú eres el creador de todos los eventos que se te ocurran? Suena interesante ¿no? El problema es por donde empezar, y como recordar la forma en la que lo hacías en tu niñez.
¿Porque no empezar con tu físico?

Todo súper héroe es fuerte, y tú debes serlo también. Quizá una dama en peligro pueda necesitar tus músculos. Pero para eso debes definir en qué celda oscura y peligrosa te puso el villano…

El malvado villano te puso con una familia pobre, unos pocos amigos con problemas económicos y una vida en la zona más fea de la ciudad. Tu deber enfrentar todos estos peligros para poder rescatar a una bella princesa que vive a unas cuadras cerca de tu casa…
La aceptación de la adversidad para tener una aventura divertida

¿Quien se alegra de una película en donde el héroe nunca pasa por ninguna dificultad? ¿Sería divertido ver la vida de tu padre en el cine? Caray, con razón la realidad te hizo madurar. Las adversidades tienen un porcentaje alto de riesgo y pueden provocarte sentimientos negativos. La única forma de saberlos controlar, es aceptar que son necesarios para una aventura de vida. Sin los malos, no hay película.

Un rompimiento no es un rompimiento, solo hice un game over…

Las relaciones con las mujeres solo dependen de mi habilidad. Como toda aventura con una mujer, te presentara más dificultades, y como en todo buen juego, mientras más pruebas te pongas, mayor será su valor y su grado de recompensa. Y es un buen ejercicio para comenzar a jugar como niños, quitarle seriedad al asunto. Llegará un momento en donde toda nueva aventura con una mujer, será tan divertido como hacerse de una nueva aventura infantil. Quizá al concebir este aspecto de nuestra vida de esta forma podamos experimentar con otros.

La fuerza de nuestra existencia es totalmente dependiente de la forma en la que la concebimos. Cuando nos sentimos mal, todo el mundo está mal. “Que ni se le ocurra al noticiero decir que hoy todo estuvo bonito y tranquilo porque le apago”

La fuerza del indeterminismo es incalculable. Nos jugamos los dados en cada decisión, sabiendo que podemos ganar o perder, pero siempre teniendo en cuenta que hay que aceptar los resultados y estar conscientes de cuanta responsabilidad tenemos por lo que nos pasa, y cuanta responsabilidad tenemos por la forma en que actuamos frente a las cosas que no elegimos.

Quizás la vida es un juego contra la seriedad de nuestros actos…

(Para entender un poco mas idea, les recomiendo ver o recordar la pelicula “La vida es bella”)

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