viernes, 20 de junio de 2008

El Maestro Ehecatl (6)

“Cuando México haya conquistado y resucitado su verdadera cultura, no habrá cañones ni aviones que puedan nada contra él”
Antonin Artaud


El Maestro Ehecatl sufria de soledad teorica cuando lo conoci. Esa soledad le proporcionaba la frescura que hacia sus enseñanzas fueran llamativas. Aunque tambien dejaba a uno sosteniendo una postura que todo el mundo atacaria saliendo de su aula. Aquel conocimiento estaba tan manchado, tan enterrado, tan pisoteado y tan agredido en todas las formas fisicas y espirituales posibles, que su restauración requeria el mejor pulso quirurgico del mundo para salvaguardarlo.

En esa posición estabamos todos los que estudiabamos con él.

Cuando ingrese por curiosidad a una clase de sociologia de la religión, escuche los comentarios de mis compañeros de la carrera hacia los aztecas. La mayoria tenia la posición mas aberrante y popular sobre ellos. Sus palabras iban siempre dirigidas hacia el consuelo y justificación de sus acciones debido a su ignorancia del mundo. Tenian que justificar sus miedos y atropellos hacia otros seres humanos con algún argumento mitologico justificante. Era un escenario triste en el que decidi intervenir.

Comentar a personas que nunca habian estado en una clase del Maestro Ehecatl, era quizas una de las acciones mas peligrosas de la universidad. Las risas no tardarón en emerger. Incluso la incredulidad de la profesora hacia mi. Su constante bombardeo de interrogaciones sobre la insolencia historica que acababa de cometer. Decir que los mexicah eran personas normales que no sacaban corazones, era casi un delito universitario. El ataque de mis compañeros no se hizo esperar. Nadie podia creer lo que salia de mi boca. Mi historial como alumno callado y reservado no ayudo al apoyo siquiera de mis amigos cercanos, quienes también hicieron mofa de lo que decia. Fue un momento triste en la universidad.

Pasarón muchos dias en los cuales no podia entablar comunicación intelectual con mis compañeros. A muchos les habia dejado tan impactado ese dia, que solo me recordaban por aquel pequeño comentario. Algunos simplemente me tacharon de loco y cortarón la poca interacción que tenia con ellos. Muchos respetaban a los profesores y los admiraban por su enorme intelecto y sapiencia. Era un error garrafal ir en contra de la corriente tan fuerte y enraizada de lo que habian sido los antiguos habitantes de estas tierras llamadas anteriormente Anahuac y conocidas actualmente como el país de Mexico.

La historia de Mexico estaba tan llena de derrotas, que quiza habia acumulado algún record de guerras perdidas en el libro Guiness. Mexico habia sufrido tanto de los incalculables resultados de la naturaleza caotica del universo, que simplemente parecia estar condenado a seguir repitiendola eternamente. Esto tenia un impacto en el subconsciente colectivo del país. Mexico no se habia podido definir ante el mundo debido a su complejidad. Las guerras internas existentes desde cientos de años antes de la llegada de Europa, hacia que siempre hubiera conflictos que evitaran la unidad en el continente entero.

Aún deseaba conocer al Maestro de mi maestro. Sus libros circulaban "underground" entre las personas interesadas. No eran textos que encontrabas en bibliotecas o librerias. Eran textos que contenian información nunca antes revelada en fuentes populares. Las primeras veces que habia leido sobre las cosmovisiones de los pueblos, desde la perspectiva de gente que no habia estudiado desde sus escritorios, y habia recopilado información de la gente de los pueblos y las tradiciones orales, todo el panorama cambiaba.

Por fin llego el esperado dia en que veria a las personas que habian arrojado una luz de esperanza sobre estas tierras. Las fichas se volverián a acomodar en el lugar en el que deberian estar. Quizas no en un dia, mes o años, pero el ver y oir las ideas y palabras de las personas que respaldaban al Maestro Ehecatl. Mi corazón se lleno de alegria.

David Wood Cano, colaborador del profesor Arturo Meza, estaba iniciando una magna conferencia en un humilde lugar del centro de la Gran Tenochtitlan. Aun recuerdo las primeras palabras que pronuncio ante los asistentes casuales al lugar. Mucha gente grande, gente que parecia que algo les habia incitado a estar presente en ese lugar, para oir algo de lo cual estar orgullosos:

EXPERIMENTO ARQUEOASTRONOMICO

El asombro que produce comprobar, una vez mas, la portentosa ciencia de los antiguos mexicanos, hace que el siguiente reporte preliminar de una investigación apenas iniciada sea la inmediata primicia de un conocimiento que no debe permanecer ignorado por más tiempo...

Cuando escuché estas palabras, justo detras mio, estaba el Maestro Ehecatl. Silencioso, en profunda meditación. Pensando quizas en las consecuencias que estas ideas tendrian a futuro, cuando Mexico despertara...

No hay comentarios.: