lunes, 9 de junio de 2008

El Maestro Ehecatl (4)

Amo el Canto del Cenzontle,
Pájaro de Cuatrocientas voces
Amo el color del jade,
y el enervante perfume de las flores;
Pero amo más a mi hermano el hombre.
Nezahualcóyotl


Caminabamos por un pueblo pequeño en el estado de Tlaxcala, mientras nos proponiamos llegar a la casa del maestro Ehecatl para despues dejarnos en nuestra ruta de regreso a la Gran Tenochtitlan.

Habiamos acampado por segunda vez desde que fuimos a la punta de la montaña malinche y esta vez nos habiamos quedado cerca de una cascada sumamente contaminada por la población local.

Aun asi, pudimos observar la belleza pasada del lugar. El simple hecho de estar ahi, nos develaba huellas de la majestuosidad de la zona en tiempos pasados. Despues de unos meses, la cantidad de personas que nos acompañaban en el viaje era diez veces mayor a los que fueron con nosotros la primera vez.

El grupo de cultura nahuatl habia ascendido en numero desde el semestre anterior. El maestro Viento habia dado clase a mas cuarenta personas. Las primeras clases de ese semestre habian dejado absortos a los alumnos. El maestro desmitificaba cada uno de los mitos alrededor de la historia mexicana. En algunas ocasiones hablaba de lugares, en otras de personas, y en otras de filosofia...

Y en ese viaje nos dio lecciones practicas...

-Profe, ¿no dijo que nos iba a decir porque nos conquistaron?
-Ahh muchacho, te voy a hacer una demostración instantanea del porque...

Veniamos caminando por las calles de un pequeño pueblo de Tlaxcala, cuando el maestro Viento escuchó unos tambores retumbando en una casa. Sin dudarlo, fue hacia la puerta y toco varias veces. Despues de unos momentos habrio la puerta un señor regordete con una sonrisa en el rostro.

-Hoooolaaa!!!!! pasenle, pasenle, todavia hay mole. Entrenle, pasen hasta la cocina allá atras...

Nuestro enorme grupo paso por una especie de patio lleno de mesas con gente sentada alrededor. Nuestro rostro de fuereños se notaba claramente. Algunas personas nos saludaban amablemente. Llegamos a la cocina, donde una señora tambien de avanzada edad nos saludaba y nos invitaba a que comieramos del mole tlaxcalteca...

El maestro ehecatl me miró y dijo:

-Ya ves muchacho, por eso nos conquistaron los españoles. POR AMABLES.
-Caray profe, ¿porque nos recibieron asi estas personas?....
-Asi es la gente de pueblo en casi todo el pais. Asi eran sus antepasados también...
-Increible profesor, no han dejado de servirnos mole y carne desde que llegamos.
-¿Ves la señora que esta allá? Esa señora, seguramente sabe nahuatl...
-¿Usted lo creeé profe?

El maestro ehecatl se acerco a la señora, y empezo a hablarle en la lengua mexicana. La señora respondió alegremente en nahuatl también. Empezaron una conversación que parecia interesante, pues nadie de nosotros entendió de lo que hablaban...

Caray -dijo el maestro-, esta señora habla muy bien la lengua antigua...
-Ah ¿si? -dije intrigado-...
-Si, de hecho me estra preguntando algo pero no se que dice...

El maestro se dirijio con una sonrisa a la señora y le dijo en español "Sabe usted, su nahuatl es muy fino, y no logro entender que es lo que me quiere preguntar"

La señora solto una carcajada y dijo en español:

-Le estoy preguntando que sino tiene un hermano que me preste!!!!

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