viernes, 12 de octubre de 2018

La Filosofía del Perdedor, un antídoto contra la enfermedad moderna del éxito




 “May I never be complete. May I never be content. May I never be perfect.”  ― 

“I thought, ‘Man, I’m the worst rapper in the world, I’m just a loser.’ So I started singing ‘I’m a loser baby, so why don’t you kill me.’”
Beck mientras creaba la canción de "Loser"


El éxito es el fetiche laico de la modernidad. El ciudadano promedio de la vida urbana lo estará buscando todo el tiempo. Su procedencia es totalmente subjetiva, pues depende del individuo y sus carencias para determinar que es lo que considera un éxito. Si estudiar una carrera implica muchas dificultades, una persona pensará que estudiar es parte del éxito. Otra persona descendiente de una familia rica creerá que el éxito se determina por la fama y las empresas que genere. Un exiliado venezolano se imaginará que comer adecuadamente tres veces al día es parte de un éxito anhelado. 

Este fetiche es exacerbado por nuestro modelo económico. En el medievo se sabía la perspectiva de futuro de una persona desde el momento de su nacimiento. El férreo control filosófico del cristianismo de la época disuadía a cualquier inconforme de su posición social en el mundo con un simple razonamiento "Naciste peón y querer pensar en ser Rey es pecado y un atentado contra la asignación divina" Razón por la que la gente no sufría angustia por sus carencias y deseos sin cumplir (eran la cruz que tenían que cargar). Ser un buen siervo era ser bien visto por la gran fuerza divina. Hasta que el cisma ideológico cristiano iniciado por Lutero empezó a crear sus propias interpretaciones de la Biblia, sin intermediarios institucionalizados. Motivo por el cuál ahora se podría crear una interpretación propia de nuestro lugar en el universo según lo que entendiéramos del "gran libro". 

Pasar de una sociedad fuertemente estratificada a una meritocracia tuvo sus consecuencias. Las acciones individuales adquirieron una fuerte importancia. Bajo un sistema legal que daba igualdad de derechos a todos los individuos también se formó la idea de que también nuestras oportunidades de triunfo serían las mismas. Esto aunado a que la maquinaría económica funciona mejor si tiene individuos motivados por crear y generar productos. Si a esto se suma la entrada de los medios masivos a la psique mundial, el resultado es la reproducción masiva de una forma de pensar. Ahora todo es posible, "el mundo es un mar de oportunidades".


Esto nos ha llevado a una modernidad llena de depresión, soledad y suicidios. Aunque la calidad de vida se ha elevado gracias a que tenemos todos los lujos que antes solo estaban destinados a los reyes, la bendición trajo consigo su lado oscuro. No tenemos a nada ni a nadie a quien culpar de nuestras desgracias y nuestros tropiezos. Ahora vivimos con un gran dolor que solo se calma mediante las drogas o la muerte. Se crean paradojas en países como Dinamarca, quien constantemente aparece en los rankings de los países más felices del mundo pero a la vez es uno de los consumidores más grandes de antidepresivos. De igual forma países que han elevado su Producto Interno per Capita como Corea del Sur también han elevado los niveles de suicidio en su población. Fallar o perder para algunos se está volviendo sinónimo de muerte física. La vergüenza se convierte en un peso que no pueden cargar.

We are the champions?

Todos los días nos alimentamos por las redes sociales y lo que ahí se postea. Instagram, por ejemplo, es una red cuyo principal propósito es presumir nuestros logros materiales. La imagen y el video son los medios más fuertes para transmitir significado y anhelo. Es la plataforma por excelencia de las aspiraciones. Millones de cuentas buscan demostrar lo excitante que es su vida a través de viajes, joyas, posesiones o su físico. Incluso una inocente foto de algún famoso descansando en casa es muestra de la riqueza del tiempo libre. La vida en Estados Unidos acentúa todavía más estos comportamientos mediante reality shows como Keep on the Kardashians o Jershey Shore. Esto crea la apariencia de que vivimos en un mundo en donde la mayoría son "campeones de su propia vida". Un mundo lleno de snobs que miden la valía de las personas por el éxito que hayan alcanzado.


La gente más exitosa del mundo ahora poseen los medios para que casi cualquier persona sepa de su existencia. Su mensaje es más fuerte y su historia se vuelve una receta que otros buscan replicar. El mundo de ganadores alimenta a una enorme mundo de perdedores que todos los días anhelan un pedazo de ese éxito. Muy pocos logran emular a sus ídolos. Otros tantos se pierden en el camino, y unos más simplemente desaparecen del mundo mediático. Una parte más logrará el éxito mediante el escándalo, lo bien proporcionado de su cuerpo o la constancia para replicar sus vivencias en las redes.
La otra gran mayoría permanecerá en un relativo anonimato durante el resto de su vida.

Gran parte del problema es que nos hemos acostumbrado a pensar en el éxito como una condición sine qua non de nuestra vida moderna. Situación que está llevando a muchos al precipicio.



¿Quienes son los perdedores?


Los perdedores modernos tienen características muy específicas. Quizá la primera de ellas es la falta de atributos socialmente deseados: fama, belleza, dinero, inteligencia o carisma. Es la vida bajo la línea del anonimato y la falta de atención social. Algunos de estos perdedores poseen ciertos atributos anteriormente mencionados pero los pierden o apenas los mantienen a flote. La juventud, por ejemplo, es un atractivo social temporal que después de un tiempo se pierde. Algo similar puede suceder con otros atributos como el dinero, la fama y el carisma.

Lo irónico de la vida de los perdedores es que un día empiezan a adquirir un atributo que los hace perder su condición. Ganan poder, dinero o belleza por mérito propio o por suerte. Pero carecen de alguno de los demás atributos que equilibrarían su éxito. Años más tarde, su caída en el agujero infinito de los perdedores es todavía mayor. Cometen un error pequeño que poco a poco se vuelve más grande. Se tiran a las drogas gracias al dinero que poseen, o si es una bella chica, esta tiene hijos con uno de los tantos hombres que la perseguía. Termina como madre soltera o con un matrimonio lleno de frustración y conformismo.

Bajo estos parámetros, todos somos perdedores en potencia. Y este es el punto clave de este post. Una condición tan común no debería llevar una connotación tan negativa. La mayoría debería asumir su posición temporal o eterna de perdedor. Y no debería darnos pena, sino alegría, pues ser un perdedor abre la ventana a un mundo de actitudes que alguien con parte (o todos) de los atributos del exitoso difícilmente podrá tener. Dejen los ilustro con algunos ejemplos:



Anonimato


Opiniones, pensamientos e ideas en la era de la marca personal no son la gran cosa. Esto debido a que vivimos en una época en la que todo mundo habla y la atención de unos hacia otros es corta. En términos de Byung-Chul Han, vivimos en un enjambre en el que "todos hablan y nada se entiende, como en un panal de abejas" la hipercomunicación causa un ruido en el que la permanencia de las palabras se reduce o nulifica. Esto se suma a los alto niveles de población mundial, el valor personal se reduce considerablemente. Es por eso que Tyler Durden enfatiza el miedo en el narrador de convertirse en una estadística. Cuando la gente se une a un movimiento (como la operación Mayhem en la película) las personas pierden su identidad por completo. Ahora operan como piezas desechables que tienen un fin todavía mayor. En Fight Club se desata una guerra de perdedores contra aquellos que dominan la sociedad mientras se sirven de ellos.


La ventaja del anonimato es que produce expectativa y libertad. La primera nos brinda la oportunidad de pintar una nueva imagen de nosotros frente a desconocidos. Tenemos la capacidad de presentar diferentes facetas y no ser encasillada en ninguna. Para los famosos esto se vuelve complicado. Solo viajando a un lugar remoto o fuera de su fama podrían conseguir este anonimato, pero en un mundo globalizado esto cada vez es más complicado. El perdedor siempre está perdido en un mar de anonimato, con toda la libertad del mundo para asumir la vida en diferentes facetas sin la ansiedad de ser criticado por la sociedad.



Ansiedad y estrés

Uno de los perdedores por excelencia de la Grecia Antigua era Diógenes. El padre de la filosofía cínica nunca obtuvo el éxito de su contemporáneo Platón. En parte fue debido a las acciones que tomaba para hacer válida su filosofía: asumirse como alguien con poca importancia y mucha libertad. Molestaba a otros intelectuales por su seriedad y desprestigiaba la filosofía teórica. Mediante actos públicos demostraba su forma de pensar y vivir. Michel Onfray ve en el filósofo del barril como un médico de la civilización cuando el malestar desborda las copas y satura la actualidad. "El cinismo filosófico propone una gaya ciencia, un alegre saber insolente y una sabiduría práctica eficaz".

Diógenes  propone una medicina amarga y fresca a la vez. La ruptura de todo anhelo de importancia propia. La forma más rápida y eficaz para vencer la ansiedad y el estrés.

La máxima  del cínico  es "no ser  esclavo de nada  ni  de   nadie  en  el pequeño universo donde uno  halla su  lugar".
Perder también significa tener menos. En mundo moderno de acumulación, esta condición suena negativa. Ganar significa administrar, cuidar, proteger lo que atesoramos. Por eso Diógenes guardaba muy pocas posesiones. Lo libraba de la ansiedad y el estrés mientras que le daba el tiempo necesario para practicar su filosofía. Los perdedores son cada menos ricos, menos famosos, menos bellos y menos sabios. Sin embargo, traducen su condición en ganancia, obtienen felicidad y descanso. Se sienten libres y tranquilos.

Empatía

En un mundo de perdedores, la empatía con otros es más fácil de obtener si encontramos a muchos como nosotros. Un sentimiento de familiaridad surge entre desconocidos cuando comparten deuda bancarias, amores perdidos y desgracias sociales. La mala suerte no se codicia y en un hombre empático genera más compasión que risa o burla. La similaridad de nuestros amigos "perdedores" nos produce también miedo, pues su desgracia puede ser nuestra en el futuro. Esta idea ya la hemos desarrollado en el post de héroes trágicos.

La empatía se incrementa conforme conocemos a otros perdedores trágicos. Algunos de ellos cuentan con una historia que inspira y aterra a la vez. Tuvieron dinero, fama o el amor perfecto, pero un percance o error minúsculo les quitó lo que tenían. Otros, por una combinación de su condición social y malas influencias, sabe que estará condenado hasta que muera.


La filosofía del perdedor


La base fundamental de la nueva filosofía del perdedor es ansiar el éxito y el fracaso por igual. Estar expectante de lo trágico, que seguramente estará en su futuro, y que si la diosa Fortuna se asoma milagrosamente, sabe que sólo coqueteará por un momento y lo más probable es que se vaya con alguien más después de un tiempo. La condena de un perdedor puede iniciar desde su nacimiento, ya sea por su falta de estética física o las condiciones socio-culturales que favorecieran su suerte. A su vez también hay perdedores por circunstancias. En la literatura, por ejemplo, tenemos el caso de Harry Potter. En un inicio era un niño "perdedor" con una familia que lo despreciaba y maltrataba. Su primo Dudley inició como un niño con suerte y dejaban a Harry como el desgraciado. Las desgracias se dan para ambos pero para Potter, estas se vuelven parte de su fortaleza mientras que para Dudley estas se terminan convirtiendo en su perdición. 

Fracasar o perder es más un leitmotiv que una rareza. Llega y se va como la gripa. Aunque a veces se pierde de vista, deambula por ahí, a escondidas, cerca de nosotros. Esperando a que cometamos un error tras otro. Sin embargo, la filosofía posee algo de estoicismo, sabe la importancia de soportar las desgracias con el mejor humor posible, sabiendo que no todo está bajo su control y solo su mente es aquello que puede pensar las cosas de otra manera. Un perdedor también tiene la opción de buscar el éxito mientras que se cumplan dos condiciones: que nunca le genere ansiedad y que sepa las verdaderas posibilidades de triunfo. Debido a la subjetividad del éxito, existen metas con métricas posibles, mientras que otras son una posibilidad remota.

Bajo esta nueva filosofía, el perdedor debe cantar sin público, escribir sin ser publicado, estudia y reprueba constantemente. Tira proyectos de  muchos años con una sonrisa mientras que también le alegra un golpe de suerte. El perdedor entiende que sus atributos pueden no ser apreciados por la gente y aún así disfruta de ellos. El perdedor atenta contra el snobismo haciendo amigos (o conservando los actuales) sin importar su condición social. Sostiene una moral benévola y sabe que no hay peor perdedor que aquella que atenta contra la vida y el bienestar de otros solo por envidia o resentimiento. Es un Henry Chinaski en la novela de la Senda del Perdedor de Bukowski, cuenta todas sus desgracias con estoicismo y empatía por los miles de millones de personas que comparten su mundo.


Perdedores de la historia
 
 En la historia tenemos una gran cantidad de casos que van de la miseria a la grandeza y viceversa. Quizá el arquetipo del perdedor de la cultura occidental es Edipo. hijo de la realeza, tal como indica Aristóteles en su poética, comete un par de errores y termina en la ignominia. Pobre, ciego y caído en desgracia. Más adelante tenemos a Aníbal, el general cartaginés que declaró una guerra larga y definitiva contra Roma. Sin embargo, la meta final, el punto clave de toda la campaña nunca pudo ser alcanzado. Después de Zama, Aníbal se convierte en el perdedor perseguido y frustrado por no asestar el golpe final a un enemigo que cobró venganza con intereses.

Marco Craso también es otro buen ejemplo. Uno de los hombres más ricos y prestigiosos de Roma comete el error de competir con Pompeyo por fama militar. Usa todos sus recursos para apostarle a una guerra que le cobra la vida y le deja final desastroso para su historia personal: su cabeza como artefacto de uso teatral.

En la modernidad también podemos considerar a personajes de mucha importancia que terminaron muy mal. Uno de ellos fue Nikola Tesla, quien tenía una inteligencia enorme y una visión de lo que podría ser el futuro mediante la electricidad. Sin embargo cometió múltiples errores a la hora de hacer tratos con él y en su competencia con Thomas Alva Edison perdió gran parte de su fama. Fue olvidado por los medios, vivió sus últimos años en pobreza y terminó de amigo de una paloma. Fue hasta el siglo XXI que su legado fue reconocido.

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lunes, 27 de agosto de 2018

Reírse de la nada, la comedia como una estrategia nihilista




El humor hace reír y llorar sin perder su indiferente, nihilista relación con el mundo.
Leonid Andréiev


El nihilismo como actitud filosófica aún sigue dando de que hablar en el siglo XXI. Aunque el fanatismo religioso está teniendo un auge en la segunda década del milenio, se dan debates en los nuevos medios de comunicación sobre el nihilismo. En otras ocasiones hemos explicado en que consiste y cómo podemos hacer uso de él. Ya que, al ser un concepto utilizado y mal entendido por muchos suele tener amplias críticas de intelectuales, místicos y filósofos religiosos. Incluso se ha tachado a autores como Nietzsche de proponer un nihilismo dañino para la sociedad, cuando en la realidad buscaba un camino propositivo o fuera del mismo. 

Si deseas conocer más acerca de otras facetas del nihilismo puedes consultar este post y este. En esta ocasión nos avocaremos a hablar del nihilismo y la comedia. Estaremos tomando ideas del texto Laughing at nothing: Humor as a response to Nihilism de John Marmysz como base. Este trabajo enlaza ambas ideas cuya fusión posibilita la perspectiva de una vida basada en lo absurdo que puede ser la vida. La risa, como elemento de la personalidad nihilista, abraza el sinsentido de la vida como una obra teatral que busca ante todo hacer reír al espectador. La comedia nihilista ha sido utilizada en la modernidad para crear personajes y tramas de novelas. Incluso los griegos llegaron a plantear la idea de ver el mundo desde el punto de vista cómico, pero, -debido a los romanos y el cristianismo- terminó siendo vencido por la tragedia.




"En estos días, la negación es la cosa más útil de todas- por lo que, negamos
¿Todo?
 Todo
¿Qué? No solo el arte, la poesía.... sino también... tengo miedo de decirlo...
Todo, Bazarov repitió con una inexpresable calma"

Ivan Turgenev,Fathers and Sons(1862),trans.George Reavy (New York: Signet Books,n.d.),p.55

Genealogía del Nihilismo

Gran parte de la filosofía de Nietzsche se basa en el problema del nihilismo en Occidente. Al igual que otros filósofos, su preocupación por una sociedad basada en el vacío o el sinsentido era motivación suficiente para reflexionar sobre sus consecuencias. Su influencia principal, Schopenhauer, había propuesto una vida en la que la alternativa era optar por una visión pesimista. Inventamos todo tipo de situaciones e ideas para ocultar el hecho de nuestra propia mortandad. En cambio Nietzsche trabajó en una salida a esta postura. En ocasiones encontraba solución en arte, otras en la ciencia, algunas en la música y otras en la vida dionisíaca. Nietzsche fue un fan de ciertas ideas filosóficas griegas que el creyó que fueron opacadas por el platonismo. El nihilismo alemán fue primordial para las ideas que se plantearían en el siglo XX. El término no se refiere simplemente a condiciones descriptivas sino a una dimensión evaluativa. Existen posturas que consideran la filosofía de Kant como nihilista ya que rechazaba la posibilidad de una verdad no subjetiva y condición última de la realidad.  Su filosofía, dicen sus detractores, es nihilista ya que sus conclusiones nos dejan desconectados de la realidad "última" y eso no agradaba a los pensadores de aquella época.

Mientras tanto, en Rusia también se estaba formando un pensamiento nihilista. Aunque estaba siendo concebido de una forma muy distinta a sus pares alemanes, el nihilismo ruso está más asociado con posturas políticas y revolucionarias. Los escritores de novelas rusos eran quienes más reflejaban su visión del nihilismo cuyo parentesco con el materialismo, el hedonismo y cinismo de la antigua Grecia. Otra parte del pensamiento ruso llevó el concepto a encajar con sus propias ideas en boga en ese momento. Una mezcla de todos estos nihilismo fue causa de la nueva generación de intelectuales apasionados por la idea. Dostoyevsky fue uno de ellos, y en varias de sus novelas fue crítico de todos aquellos que "habían sido infectados por el nihilismo racionalista de los jóvenes con mentalidad revolucionaria". A pesar de estos esfuerzos, llamarse a si mismo nihilista en aquella época no era necesariamente malo.


Fue Nietzsche quien popularizó la idea y la llevó al siglo XX. Para él existían dos tipos de nihilismo, uno pasivo y otro activo. El nihilista pasivo es aquel que no encuentra sentido a la vida y no hace nada por remediarlo, mientras que el nihilista activo busca nuevas formas para sobrellevar el nihilismo en su vida cotidiana. Nietzsche tomo diferentes posturas a lo largo de sus escritos aunque para èl era necesario realizar una propuesta para superar el nihilismo que venía llegar en su tiempo. Para Nietzsche, el nihilismo no es una posición asumida en un momento y conservada para para toda la vida. Era un proceso lento que podía consumir a las personas y desatarse más o menos según su vida personal. Un actor como Robin Williams no simplemente se hizo hizo nihilista desde su juventud sino que fue acumulando el sentido hasta que encontró un motivo para demostrar su nihilismo absoluto mediante el suicidio (Aunque no se descarta la posibilidad de suicidio por enfermedad terminal). El filósofo alemán creyó ver síntomas de la decadencia de Europa en el cristianismo, el anarquismo y Sócrates.

Siendo que el nihilismo puede crecer o disminuir en diferentes etapas de la vida humana, existen momentos en los que la incongruencia puede ser parte de la actitud y el pensamiento nihilista. Aunque se piensa que el nihilismo tiene una explicación única, el concepto tiene varias vertientes e interpretaciones. La sensación de vacío e inutilidad de la vida humana también desata diferentes actitudes sobre ella. Una de estas es el humor.

 Nihilismo, humor e incongruencia

Para el filósofo John Marmysz, el humor puede ser una salida saludable a la actitud nihilista pues este interpreta de forma activa la incongruencia de la vida en términos de diversión y placer mientras que elimina la ansiedad dolorosa de esta. Para el nihilista, el destino puede ser incongruente e injusto, además de darnos cosas que no deseamos ni nos favorecen. No obstante, no debemos ver esto como una señal para caer en la desolación o abdicar a la más alta de nuestras metas inalcanzables. Más bien, con el humor, el individuo entiende la vida con todas sus fallas que soporta durante toda su duración como parte del drama cósmico que le divierte al ser la absurdidad final. 

El nihilista cómico ve banalidad e incongruencia en su propia vida y la vida de los demás. El orden moral y las convenciones sociales ordinarias son frágiles. Los valores bueno y malo son totalmente subjetivos y consideran que cualquier persona estaría dispuestos a romperlos si tuvieran oportunidad. El nihilista cómico es un individuo que optó por ver al mundo a través de los ojos de la comedia y descartar la tragedia que actualmente impera. Muchos de los villanos de la mitología moderna tienen rasgos de esta actitud. Uno de los casos más conocidos es el Guasón o Joker, el enemigo más popular de Batman. Parte de esta popularidad reside en la complejidad y profundidad que se le ha dado al personaje, esto es más visible en la segunda entrega del Batman de Nolan: The Dark Knight. En esta película se observa una batalla del Joker por demostrar que la certeza de los valores morales del hombre común puede tambalearse con mucha facilidad. Tanto Batman como el Joker representan dos salidas para un mismo problema: el sinsentido de la vida. Bruce Wayne pierde a sus padres mientras que el Joker tiene un terrible día. ¿Cómo respondes a la vida cuando esta destruye cualquier sentido?


Esta similaridad entre ambos personajes los vuelve sumamente interesantes al interactuar. Mientras que Batman intenta convencer al Guasón de aceptar las convenciones morales existentes, el segundo busca hacer que el caballero oscuro las abandone. El Guasón de Nolan es todavía más oscuro y nihilista que sus predecesores, pues nunca se le atribuye un origen o carácter con sentido de organización como si lo tienen otras adaptaciones. El Joker le divierte torturar a las personas que buscan conservar un sentido a su existencia mediante la protección de sus valores morales. La vida es una farsa de la cuál vale la pena divertirse y probar mediante experimentos su incongruencia. Schopenhauer descrifa de forma elegante la génesis del humor:


"La risa no nace nunca sino de la percepción repentina de la incongruencia entre un concepto y los objetos reales que en algún respecto se habían pensado con el, y ella misma es la simple expresión de esa incongruencia. Con frecuencia surge porque dos o mas objetos reales se piensan con un concepto y la identidad de este se traslada a ellos; pero su total diversidad en lo demás hace patente que el concepto solo era adecuado a ellos en una consideración parcial. Con la misma frecuencia, lo que se hace repentinamente perceptible es la incongruencia de un solo objeto real con el concepto en el que se había subsumido, en parte con razón. Cuanto mas correcta es la subsuncion de esas realidades bajo el concepto, por un lado, y cuanto mayor y mas llamativa es su inadecuacion a el, por otro, mas enérgico es el efecto irrisorio que nace de esa oposición. Así que toda risa surge siempre con ocasión de una subsuncion paradójica y, por ello, inesperada, al margen de que se exprese con palabras o con hechos. Esta es, en suma, la correcta explicación de lo irrisorio." Arthur Schopenhauer, El Mundo como Voluntad y Representación

La idea de encontrar humor en el nihilismo no es nueva. Cuando se usa en dosis pequeñas, sirve muy bien como mecanismo de defensa. Reírse de la nada puede ser una de las cosas más sanas que podemos practicar. En un mundo en dónde el nihilismo pasivo y negativo inunda la cultura popular, más que una actitud acertada, pareciera una medicina necesaria para la modernidad. 

La comedia como salida a la representación del mundo fue la opción para el pueblo griego. Películas modernas griegas nos ponen dos casos muy interesantes. El primero es el de la película Nunca en Domingo con Melina Merkoúri como protagonista.  La trama nos cuenta la vida de una prostituta que establece sus propias reglas para convivir con los hombres que la buscan, no tiene padrote alguno y jamás se acuesta con alguien en domingo. Su vida cambia cuando conoce a un americano que viaja a Grecia para encontrar la razón del porque la civilización decayó. Cuando observa la vida de la prostituta se da a la tarea de conocerla y hacerla cambiar de parecer. Una de las escenas más interesantes es cuando Homer, el filósofo norteamericano habla de las tragedias griegas a Ilya (la prostituta) y ella le corrige los finales de estas, pues según ella, todas terminan finales felices. Esto nos habla del espíritu griego popular contemporáneo, la vida es un enorme drama que termina con una fatalidad que a ellos les resulta cómica (lo incongruente de la muerte provoca un resultado irrisorio). 



En Zorba el Griego, también existe una suerte de comedia en la vida. Gran parte de la trama del libro y la película es la explotación de una mina en Creta. Al final de la película, el proyecto es un fracaso monumental que termina con risa y baile por parte de los protagonistas. En el libro, la vida de ambos continúa después de la mina. Gracias a las cartas, el patrón se entera de la muerte de Zorba, quien acordé a su filosofía, muere de una enorme carcajada (al igual que Crisipo): 

"Tales fueron las últimas palabras que dijo, y enseguida se incorporó, separó las sábanas, quiso levantarse. Acudimos a contenerlo, su mujer Liuba, yo y algunos vecinos de ro­bustos puños. Sin embargo, nos apartó violentamente, saltó del lecho y llegó hasta la ventana. Allí, prendido del marco, contempló a lo lejos las montañas, abrió desmesuradamente los ojos, lanzó una carcajada y luego relinchó como un potro. De tal modo, en pie, con las uñas hundidas en el marco de la ventana, lo sorprendió la muerte."
Para más información:


MARMYSZ, J. Laughing at Nothing : Humor As a Response to Nihilism. Albany : State University of New York Press, 2003. ISBN: 9780791458396.

Nunca en Domingo.https://www.imdb.com/title/tt0054198/

Zorba el Griego https://www.imdb.com/title/tt0057831/?ref_=fn_al_tt_1

The Philosophy of The Joker – Wisecrack Edition   https://youtu.be/YPvI2rLCIFc


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